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De ISO 9000:94 a ISO 9000:2000, ¿y ahora qué?.
D.S. , 21/05/2005 |
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Todos los empresarios y responsables de calidad de empresas certificadas han oído hablar del cambio de la Norma; ya no son las ISO 9000:94, ahora se llaman ISO 9000:2000, y también la mayoría sabe que, para mantener sus empresas certificadas, deben reconvertir su Sistema de Calidad según los requisitos de la nueva norma.
En resumen, lo que supone estos cambios es que las empresas que estén certificadas según las Normas ISO 9001/2/3:1994 y que quieran seguir manteniendo esta certificación, deberán reconvertir su Sistema de Calidad según los requisitos de la Norma ISO 9001:2000, para lo cual hay de plazo hasta Diciembre del 2003.
"Reconvertir el Sistema de Calidad" significa adaptar la documentación a la nueva estructura de la Norma y adaptar la metodología de trabajo al nuevo enfoque basado en los procesos, es decir, las empresas deben identificar y mejorar cada una de las actividades y fases de las que se compone su sistema productivo, con el fin último de conseguir la satisfacción de sus clientes.
En definitiva los nuevos requisitos son similares a los anteriores aunque con otro enfoque más adaptado a la realidad de cada empresa y que intentan conseguir que las empresas que los implanten asimilen la filosofía de la calidad, y no conviertan sus Sistemas en un simple trámite burocrático.
Esta reconversión es una realidad, y también una fuente de confusión, porque ....¿y ahora qué?, ¿qué hay que cambiar?.
Los cambios en los Sistemas de Calidad y su documentación serán más o menos profundos en función de que el Sistema de Calidad que se implantó sea más o menos real, práctico y encaminado a mejorar la empresa.
Vamos a analizar este punto de una forma realista:
1º. Si su empresa implantó un Sistema de Calidad con el objetivo de mejorar la estructura organizativa y los métodos de trabajo, y también, por qué no, para aumentar su prestigio y como una herramienta publicitaria, el esfuerzo respecto a la conversión de su Sistema va a ser muy importante por su contenido aunque no excesivo en tiempo y trabajo. Habrá que: definir los procesos, reestructurar la documentación en función a ellos, y definir sistemas de mejora y de medición de la satisfacción de los clientes. Sin embargo esta reconversión sí va a suponer un esfuerzo económico, ya que deberá invertir en formación para los responsables de calidad, en la contratación de consultores para la ayuda a la reconversión del Sistema, y finalmente en la contratación de los certificadores para que realicen la auditoría que le permitirá tener el certificado de calidad según la Norma ISO 9001:2000.
2º. En el caso de que su empresa implantara un Sistema de Calidad con el único fin de "cubrir el expediente" (porque en su sector ya están todas certificadas, porque me lo exigen mis clientes...) y sin ninguna pretensión de mejora, el esfuerzo sí que va a ser mayor, porque, más que reconvertir, hay que crear un verdadero Sistema de Calidad. Respecto al esfuerzo económico, evidentemente, es el mismo, aunque las empresas deben de ser conscientes de que tomar la decisión de reconvertir el Sistema de Calidad, no es únicamente asumir los costes, sino que lo que se asume es el deseo de crear un sistema de trabajo con el fin de mejorar la organización, mejorar los procesos, y satisfacer a los clientes, si no, se volverá a convertir en una pérdida de tiempo y dinero.
Como vemos, los dos casos expuestos son extremos, aunque todas las empresas tienden hacia uno u otro modelo; para identificarse en uno de los dos grupos simplemente hay que ser realista y sincero, y preguntar al Responsable de Calidad: ¡él le dirá la verdad!.
Otra cuestión importante es: ¿cuándo es preferible hacer la reconversión?. La respuesta es cuanto antes mejor, y por varias razones. La nueva norma permite una flexibilidad y una adaptación mucho mayor a las circunstancias de cada empresa, lo que va a liberar a las empresas, sobre todo del sector servicios, del cumplimiento de muchos requisitos encorsetadores y, a veces, sin mucho sentido; la consecuencia de esta flexibilidad es una evidente mejora en la metodología de trabajo; además si en su sector ya no es una ventaja competitiva estar certificados,
ésta es la oportunidad de adelantarse a la competencia, y si por el contrario en su sector todavía no existen muchas empresas certificadas, éste es el momento de ser "la primera empresa certificada con la nueva norma".
En definitiva, y como conclusión, la reconversión no se debe ver como una nueva carga a afrontar, sino que es una oportunidad para seguir mejorando o para decidirse a mejorar, según cada caso.
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